Músisca

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REAL MONASTERIO DE SAN JERÓNIMO

Imponente edificio el que se levanta como monasterio de San Jerónimo y cuya fundación está relacionada con la conquista de Granada por los Reyes Católicos. Es un conjunto de iglesia y monasterio en el que se mezclan dos estilos, gótico y renacentista, y artistas como Jacobo Florentino y Diego de Siloé.

Imagen tomada desde la avenida de Severo Ochoa
Real Monasterio de San Jerónimo
Se encuentra ubicado en el barrio de la Duquesa, barrio aristocrático de Granada que fue creado en el siglo XVI con motivo del nuevo acondicionamiento de la ciudad, tras la llegada de los Reyes Católicos. El nombre del barrio está relacionado con María Manrique, duquesa de Sessa y esposa del Gran Capitán que, tras iniciarse las obras del monasterio por los reyes, se hizo cargo de los gastos de la Capilla Mayor a cambio de ser enterrada en ella junto a su esposo.


Imagen tomada desde la calle Gran Capitán. Ábside de la iglesia de San Jerónimo con una impresionante cabecera. En el primer cuerpo del edificio se mezclan el estilo gótico inicial con el renacentista de la decoración en relieve del escudo de armas de los duques de Sessa sostenido por guerreros, atribuida a Jacobo Florentino. En el segundo cuerpo hay una inscripción que narra las hazañas del Gran Capitán, sostenida por las alegorías de la Fortuna y de la Industria, obra de Diego de Siloé. A ambos lados de la inscripción están representados los bustos de los duques de Sessa, él al lado del Evangelio y ella de la Epístola, según la división canónica de la iglesia.
Monasterio de San Jerónimo
La fundación del monasterio de San Jerónimo en Santa Fe tiene su origen en la noche del 25 de noviembre de 1491, festividad de Santa Catalina Mártir. Esa noche se firmaron las Capitulaciones para entregar Granada y se produjo un incendio en la tienda donde se alojaban los reyes. Para dar gracias a Dios por haber salido ilesos del incidente, la Reina decidió construir en el mismo lugar que se levantaba la tienda, una ermita en honor a Santa Catalina Mártir.


Patio exterior del monasterio. Entrada por la calle Rector López Argüeta
Monasterio de San Jerónimo
El mismo día de la Toma de Granada, 2 de enero de 1492, la reina escribió una carta a los monjes de la Orden Jerónima de Guadalupe, con la que mantenía buena relación, en agradecimiento por las oraciones hechas a Dios para obtener la victoria en la conquista de Granada.


Patio exterior del monasterio de San Jerónimo. Portada de la entrada al convento realizada en 1594. El segundo cuerpo de la portada alberga una Inmaculada Concepción
Monasterio de San Jerónimo
Cuando estuvo levantada la ermita de Santa Catalina la Mártir, la reina Isabel invitó al Prior de Guadalupe a hacerse cargo de ella y crear el monasterio de Los Jerónimos. Además, se puso en contacto con monjes de distintas órdenes, Franciscanos, Dominicos y Jerónimos, para que se establecieran en Granada.

Iglesia del monasterio de San Jerónimo
Monasterio de San Jerónimo
Poco tiempo permanecería la orden de Los Jerónimos en la ermita de Santa Catalina de Santa Fe. En dicho lugar habían estado asentadas las tropas y sus caballerías habían dejado la zona completamente infectada de pulgas y en malas condiciones higiénicas. Los monjes, a los que se les hacía insoportable vivir así, transmitieron su malestar al arzobispo de Granada y, enterados los reyes, se dispuso el traslado de los monjes a Granada en 1493. 
El lugar elegido por los reyes para alojar a los monjes Jerónimos en Granada fue la huerta del “Pago del Nublo”, actual ubicación del hospital de San Juan de Dios, donde había una ermita conocida con el nombre de “Ermita del Quemado”. La estancia de la orden en este lugar fue temporal, porque vino una peste “de secas y carbuncos“ en la que murieron muchos de ellos y los que sobrevivieron fueron trasladados a una finca vecina hasta que la enfermedad dejó de hacer estragos.

Torre y fachada de la iglesia del monasterio de San Jerónimo vista desde el claustro principal. Al abrigo del edificio de la iglesia, sobre el segundo cuerpo del claustro mayor, está el solárium destinado a los monjes convalecientes, la Galería de Convalecientes
Monasterio de San Jerónimo
En 1504 se hizo ese traslado hasta la nueva finca, que se cree pudo pertenecer durante el reinado nazarí a Dar Ibn-Murdi. Después pasó por diferentes propietarios y tras la conquista de Granada la adquirió Andrés Calderón, primer Corregidor de Granada nombrado por los Reyes Católicos. A su muerte, los monarcas dieron el usufructo de la finca a su viuda Isabel Rebollo, del que pudo disponer hasta que los reyes decidieron la construcción del monasterio y la finca fue cedida a los monjes para que comenzaran las obras. Se hizo acopio de los materiales necesarios para levantar la iglesia y el monasterio, pero la falta de dinero y la espera de “ciertos religiosos y otras personas, quizás arquitectos que señalasen por donde se había de comenzar” (1) demoró el inicio hasta el año siguiente.

Fachada principal de la iglesia de San Jerónimo
Monasterio de San Jerónimo

Doña Isabel Rebollo, viendo que las obras no comenzaban, se quejó al rey, quien le devolvió la propiedad que había sido donada a los monjes. Cuando estos descubrieron que la viuda de nuevo era la titular de las tierras, escribieron a los monarcas para recuperarlas. Fray Jerónimo de Siruela se presentó ante el alcalde mayor, Lope de Montenegro, con las cartas firmadas por los reyes con las que habían donado esas tierras a los monjes de San Jerónimo. 
El rey Fernando contestó al monje diciéndole que, puesto que el edificio no se había levantado, había decidido aceptar la queja de Isabel Rebollo. Los frailes argumentaron que ya tenían los materiales necesarios, pero la falta de dinero les impedía comenzar. 
Finalmente el monarca puso como condición para que la finca quedara en manos de los monjes que los “cimientos y zanjas” estuvieran construidos. Ambas partes, frailes y viuda, fueron informadas por escrito de esta decisión y se inició la construcción del monasterio.
Este trámite burocrático terminó cuando el alcalde mayor se trasladó al lugar y entregó a los frailes los bienes correspondientes. El 19 de septiembre de 1505, los alarifes (arquitectos) de la ciudad dieron por comenzadas las obras. 

Torre y parte superior de la iglesia
Monasterio de San Jerónimo
Se iniciaron las obras del monasterio con la construcción de dos claustros, con sus celdas y capillas. El cuerpo bajo del claustro mayor es de estilo gótico con treinta y seis arcos semicirculares, nueve en cada frente.

Claustro mayor del monasterio
Monasterio de San Jerónimo
Encima de los arcos centrales hay colocados emblemas, escudos, las iniciales de los reyes y las armas de fray Hernando de Talavera −monje de la orden de San Jerónimo, arzobispo de Granada en 1492, confesor de Isabel la católica y consejero real−.

Dedicatoria a fray Hernando de Talavera. Se encuentra en el cuerpo bajo del claustro mayor
Monasterio de San Jerónimo
Cuenta además con varias capillas fúnebres que fueron compradas por distinguidas familias de Granada para que sus restos reposaran en este lugar. Con posterioridad, estas capillas y otras dependencias del monasterio, fueron decoradas con unas portadas en las que predomina el estilo renacentista y cuyo creador fue Diego de Siloé.

Portada renacentista de la capilla que se encuentra bajo la torre de la iglesia del monasterio. Fue realizada por Diego de Siloé.
Monasterio de San Jerónimo

Imagen izquierda: Portada de la antigua capilla fúnebre de la familia Sánchez-Dávila. Ahora,convertida en la iglesia de las monjas jerónimas de monasterio. Data del siglo XVII y originalmente estuvo colocada en el convento de Los Mártires, hoy desaparecido. Imagen derecha: Crujía del cuerpo bajo del claustro mayor, donde se encuentra la portada que da acceso a la iglesia
Monasterio de San Jerónimo

Claustro mayor. Portada renacentista con tres arcos. En el arco central está la escalera para subir al segundo cuerpo del claustro y el derecho permite el acceso al claustro menor
Monasterio de San Jerónimo

Refectorio o comedor donde se guardaba silencio durante la comida. Al fondo izquierda hay un pequeño púlpito desde el que se leían pasajes de la Biblia durante la hora de la comida. El cuadro de la Inmaculada, derecha, es de Ambrosio Atanasio Bocanegra.
Monasterio de San Jerónimo


Otra vista del Refectorio. La puerta del fondo comunica con las cocinas
Monasterio de San Jerónimo


Sala De Profundis. Portada renacentista decorada con grutescos. Dos imágenes de la sala de Profundis. Antes de entrar al Refectorio los monjes pasaban por esta sala para recitar el Salmo. Los dos arcos dan al Refectorio con la fuente de abluciones en medio.
Monasterio de San Jerónimo


Sala Capitular. La portada es barroca. El interior contiene una pintura de la Inmaculada inspirada en la de Alonso Cano, una sillería de madera que recorre las paredes y bancos en la zona central. Al fondo de la sala, un pequeño retablo de la Inmaculada.
Monasterio de San Jerónimo

Sala del Capítulo de culpas. La portada es renacentista. En el interior, hay un altar del siglo XVI con la pintura Jesús en la Cruz junto a santos mártires dominicos, de Luis Tristán. Junto a este altar se encuentra el monumento funerario de fray Pedro Ramiro de Alba (monje jerónimo arzobispo de Granada)
Monasterio de San Jerónimo


Sacristía. Portada plateresca con el escudo de Mendoza y el lema familiar: AVE MARÍA. Imagen de la sala. Niño Jesús gótico del siglo XV que siempre acompañaba al Gran Capitán en sus batallas. Sobre esta escultura, una pintura del Gran Capitán.
Monasterio de San Jerónimo, Granada


El segundo cuerpo del claustro mayor también es de estilo gótico, pero con arcos rebajados. De los antepechos góticos (barandas) solo los del lateral sur son originales, pues los otros tres fueron reconstruidos con posterioridad. Esta obra estuvo terminada para 1519, aunque los monjes no se instalaron allí hasta 1521.

Arcos góticos de los dos cuerpos del claustro mayor
Monasterio de San Jerónimo
El segundo claustro estuvo terminado para 1520. Se desconoce el nombre del arquitecto responsable de su construcción. Fue una hospedería mientras los jerónimos habitaron el monasterio. En él se mezclan diferentes estilos: gótico, renacentista y mudéjar. Cuenta con tan solo siete arcos sobre columnas en cada frente. En 1928 el monasterio sufrió un incendio resultando este claustro la zona más afectada, que permanecería en este estado hasta mediado el siglo XX. 
En 1526, la emperatriz Isabel de Portugal se alojó en este claustro en el viaje de luna de miel, después de celebrar su boda con el emperador Carlos I en los Reales Alcázares de Sevilla.
En la actualidad no está abierto al público ya que forma parte de la clausura de la pequeña comunidad de monjas jerónimas.

La visita continúa en la iglesia de San Jerónimo, pero será en la próxima entrada de blog.

CURIOSIDADES:
v Cuando los monjes Jerónimos fueron trasladados a Granada los reyes cambiaron el nombre del monasterio y le llamaron Santa María de la Concepción.


v (1) Según cita Gómez Moreno en su guía.





MELEGÍS

A modo de introducción, quiero comenzar esta entrada de blog sobre Melegís diciendo que el pueblo que hoy conocemos es un hermoso lugar donde la gente es acogedora, de carácter muy alegre e interesada en mantener su pueblo bien cuidado y siempre vivo.
Melegís comenzó a formar parte de la historia a partir de la ocupación musulmana –los datos escritos parten de ese periodo− y, aunque el paso del tiempo ha ido borrando la huella de aquella época, todavía hoy es un lugar que guarda un bonito patrimonio.
Toda la información que expongo a continuación la he buscado minuciosamente y he procurado contrastarla. No obstante, si alguien tiene algo que aportar, ya sea para ampliar la información, hacer una aclaración,… aceptaré encantada.

Melegís visto desde Restábal con Sierra Nevada al fondo. 

Melegís
Es un pueblo situado en la parte meridional de la comarca del Valle de Lecrín, en la provincia de Granada. Hasta 1972 fue independiente, fecha en la que pasó a unirse a sus vecinos Restábal y Saleres para formar el municipio de El Valle.
Este paisaje me es muy familiar, la casa de mis padres tiene una terraza mirando hacia Sierra Nevada y desde allí tomé la foto. Es un privilegio poder admirar cada día la grandeza que nos ofrece la naturaleza.

El color y la luz del verano

Melegis

Vestigios encontrados en toda la comarca de El Valle hacen pensar que aquí hubo asentamientos de iberos, fenicios y romanos. Pero es a partir de la conquista musulmana que se obtienen las primeras referencias escritas del lugar y del topónimo árabe −Milisis−, que da nombre a Melegís. También en algunos escritos antiguos aparece como Melejis, Melexís y Melexix.

Plano de Melegís del Marqués de La Ensenada, 1750



En el mapa aparece un núcleo urbano en torno a la iglesia. Resalta con diferencia la unión del río Torrente con el río Grande por el oeste. El Barranco de Los Jirones por el este, que separa el pueblo de una zona llamada “el Vaño”. Hacia el sur, al otro lado del río Grande, dibuja el cortijo de Budas y el de Jolonque. En la zona norte resalta la era y el molino de aceite y el secano de Laxaraz, hacia el oeste.



Gómez Moreno, profesor de la universidad de Granada, dice en un artículo publicado en 1989 en el periódico del Valle de Lecrín: Melegís debió ser una zona importante y rica ya desde los primeros establecimientos de los moros en Andalucía, pues estos, aprovechando el acueducto ibero-romano de los Arcos de Cónchar regaban toda la vega del pueblo, por lo que éste fue una zona agrícola privilegiada por su riqueza en agua.




Imagen de la iglesia de Melegís, a la izquierda y la plaza Eduardo Rebollo Aranda, a la derecha

Melegís

En numerosos textos se cita el hecho de que Melegís fue residencia de la corte nazarí durante un breve periodo de tiempo, época que Gómez Moreno sitúa durante el reinado de Muley Hacen –padre de Boabdil−, entre 1464 y 1482.

La noche tiene mil ojos, el día uno sólo. (Francis William Bourdillon, 1852-1921)

Melegís
Tras la conquista de Granada en 1492, los reyes cristianos dieron continuación a una institución musulmana denominada los habices. Estos eran una serie de bienes que los creyentes musulmanes donaban a las mezquitas y cuya finalidad era hacer un bien social a la comunidad. Con el paso del tiempo las tierras, casas, tiendas, hornos,… se convirtieron en bienes habices para no tener que declarar las posesiones. En 1501 estos bienes habices fueron numerados, lo que ha ayudado en la actualidad a conocer mejor como vivía la población a principios del siglo XVI en Granada. En los comienzos del nuevo reino cristiano, una parte de los habices fueron donados por la corona a la iglesia y el resto quedó en poder del rey. En los habices de 1502 de la alquería de Melegís, de Manuel Espinar Moreno, se cita que los habices de Melegís fueron “deslindados” y “apeados” por el alguacil Hernando de Achraz, "pues conocía bien los bienes que había y cuál era el destino de cada uno de ellos", pero se desconoce la fecha en que este hecho tuvo lugar.

Imagen de Melegís

Melegís
Continuando con esta cronología de Melegís, la iglesia es el siguiente punto a tratar. Fue construida en la segunda mitad del siglo XVI, entre 1562 y 1567, antes de que tuviera lugar la rebelión de los moriscos (1568-1571). Es de estilo mudéjar y una de las que mejor lo representa coincidiendo con el momento álgido de este estilo de arquitectura.

Está dedicada a San Juan Evangelista, aunque el patrón del pueblo es San Antonio y en honor a él se celebran las fiestas patronales.

Imagen de la iglesia de Melegís

Melegís

Tres nombres figuran como autores de esta construcción: el albañil Bartolomé Villegas, el carpintero Francisco Hernández y el cantero Pedro Gómez de Fuentefría. En el exterior destacan dos portadas:



Fachada y entrada principal de la iglesia de Melegís. 







Portada abierta en el muro derecho de la iglesia. 

Melegís

Torre-campanario de la iglesia adosada en el lateral derecho, a la altura del presbiterio
Melegis


A espaldas de la iglesia aún se conserva el antiguo cementerio. En la imagen se ve el muro que rodea el antiguo cementerio y la iglesia al fondo

Melegís

Antiguo cementerio
Melegís

En el interior de la iglesia nos vamos a encontrar con un templo de una sola nave rectangular con el Altar Mayor más elevado, dos capillas, la sacristía y el coro que se eleva a los pies de la iglesia.

Imagen de la nave de la iglesia
En ambos lados de la nave, entre el altar mayor y las capillas, hay dos pilastras que ya no tienen utilidad, pero se cree que pueden ser construcción original. Es posible que desaparecieran cuando la iglesia fue restaurada en 1599 después de haber sido saqueada y quemada durante la rebelión de los moriscos. También se quemó la armadura (techo de madera) que fue reconstruida por Alonso López Zamudio en el mismo año.

Melegís



Retablo Mayor
El retablo, llamado de Juan Evangelista, data del siglo XVIII con un estilo barroco. Los elementos principales que integran el retablo de esta iglesia, comenzando por el ático, son:
Cristo en la Cruz, del siglo XVIII, estilo barroco y atribuido al escultor Pedro de Mena, aunque no está confirmado.
En el segundo cuerpo, de izquierda a derecha están las esculturas de: San Benedicto, San Juan Evangelista y San Ramón Nonato, este último representado con una palma en la mano izquierda, por su condición de mártir y el Santísimo Sacramento en la mano derecha. Las tres esculturas pertenecen al siglo XVII en estilo barroco.

En el primer cuerpo, de izquierda a derecha, están las esculturas de: la Virgen del Rosario, que en otras descripciones era la imagen de San Francisco de Paula (siglo XVII y estilo barroco) la que ocupaba la hornacina. En el centro el Manifestador, del siglo XVIII y estilo barroco. Y San Francisco de Asís, del siglo XVII y estilo barroco.
En la parte central y baja del retablo, llamado banco, está el Sagrario.

Imagen del Sagrario sobre el antiguo Altar Mayor
Melegís

Alineados con el segundo cuerpo del retablo hay dos escudos que pertenecen al arzobispo Pedro Vaca de Castro y Quiñones, arzobispo de Granada desde 1589 hasta su muerte. Ambos escudos fueron colocados en 1604.

Melegís

Melegís





Capilla del Sagrado Corazón de Jesús

La imagen del Sagrado Corazón de Jesús está integrada en un pequeño retablo de madera tallada. Fue bendecido el 24 de septiembre de 1919 siendo el párroco D. Eduardo Rebollo Aranda, cuyos restos descansan en esta capilla desde el día de su muerte, el 20 de enero de 1946, por deseo general del pueblo.








Capilla de San Francisco de Paula
Esta capilla se construyó en 1791 a petición de Baltasar Sevilla Sáenz-Diente, quien también cubrió los gastos. Bajo esta capilla hay una pequeña cripta donde reposan sus restos, los de su esposa, Francisca de Espada y Blanca y su cuñado Manuel de Espada y Blanca.

Melegís 

Melegís


Altar de San Antonio de Padua


San Antonio de Padua es el patrón de las fiestas mayores de Melegís. Se encuentra en un altar en la nave principal de la iglesia. El altar fue costeado y construido por Francisco Donaire y su esposa, María Aguilar en 1818. La imagen de San Antonio de Padua es de estilo barroco del siglo XVIII y el retablo que alberga la escultura es de estilo neoclásico del siglo XIX.




Extracto del Libro de Apeo de Melegís

Recién terminada la iglesia, esta sufrió importantes daños durante la rebelión de los moriscos, entre 1568 y 1571. Al mismo tiempo que las otras iglesias de El Valle, fue saqueada y quemada con los cristianos viejos que se habían encerrado dentro para protegerse. Melegís y Restábal se levantaron el 26 de Diciembre de 1568. Tras la expulsión de los moriscos Melegís, como el resto de la comarca del Valle de Lecrín, vio mermada su población teniendo que ser repoblada por cristianos de otros puntos de la península.
Aunque los moriscos fueron expulsados, sus bienes se quedaron y se repartieron entre los nuevos repobladores. Para ello, el licenciado Machuca, juez de su Majestad y su escribano, Antonio Pérez, llegaron a Melegís el 9 de Febrero de 1572 para levantar acta, deslindar y distribuir los bienes. Así se crearon los “libros de Apeo”, donde además quedaron deslindados los municipios.

Las crónicas del siglo XVII hablan de las epidemias que hubo entre 1632 y 1649, años en que la población de El Valle de nuevo sufrió un descenso y, posteriormente, de la fundación de la cofradía del Santísimo Sacramento en Melegís en 1696.

De los siglos XVIII y XIX aún se conservan en Melegís casas blasonadas que conservan los escudos de las familias que vivieron en ellas. La calle de La Fuente fue una de las más señoriales del pueblo:




En el nº 5, casa de Miranda, está el escudo de la Orden de Calatrava.


En el nº 6 vivió José Ortega Sáenz-Diente, nacido en Saleres en 1846 y fallecido en Cuenca en 1916. Fue inspector del cuerpo de abogados y diputado en Las Cortes. En la misma fachada, pero en el nº 10, también está el escudo de los Miras y Calafar, aunque con un diseño diferente. Aquí vivió Francisco Castro, “el ingeniero de Melegís”, empresario dueño de la fábrica de conservas, de la fábrica de luz San Antonio y del molino de harina de Piedra Aronda.


Fachadas de ambas casas blasonadas

Melegís


Escudo de los Miras y Calafar en el nº6

Los caballeros Miras y Calafar estaban emparentados con los Sáenz-Diente. 

              Escudo de Miras y Calafar en el nº 10








En el nº 7 vivió Encarnación Ortega Roldán, hija de Pedro Sáenz-Diente. También presenta el escudo de los Miras y Calafar, este fechado en 1773.


Fachada de la casa donde vivió la hija de Pedro Ortega Sáenz-Diente  y Escudo de los Miras y Calafar de 1773

Melegís

En el nº 11 está la casa Aragón con el escudo de los Pineda.

Melegís

Ubicada frente a la iglesia se encuentra la gran casa de Sáenz-Diente con el escudo familiar en una de sus fachadas. A la derecha, en detalle el escudo familiar de los Sáenz-Diente.

Melegís


En el nº 10 de la calle Granada se conserva la puerta de la fábrica aceitera, que conecta con la casa del empresario de Melegís, Francisco Castro. En la parte izquierda de la foto se aprecia una cruz y resto de otra del antiguo viacrucis.

Fabrica aceitera

Melegís

Atrás quedan las casas blasonadas para conocer las tradicionales fuentes de Melegís. La más representativa es la fuente y lavadero, por su valor histórico y por el sentimental que los habitantes del pueblo le otorgan. Hasta 1974, año en que se instaló en esta localidad la red de abastecimiento de agua, el lavadero se usaba para lavar la ropa, dar a beber a los mulos,… Las fuentes eran el único medio para disponer de agua. Hoy el lavadero se ha convertido en un monumento digno de admirar por su buen estado de conservación. Los que lo conocieron antaño, porque tenían que hacer uso de él, guardarán otro recuerdo.

Imagen del Lavadero en la calle Fuente

Melegís

No era así en el origen. Se cree que inicialmente era una pileta a nivel del suelo, que con el paso del tiempo se fue adaptando a las necesidades de quienes la utilizaban y el nivel de las pilas se fue elevando hasta la altura de la cintura porque era más cómodo para el lavado.


Imagen nocturna de la calle Fuente con el Lavadero iluminado.

Melegís
Poca información he podido recabar sobre el lavadero de Melegís, tan solo que su construcción en piedra no es la original, que tiene una hermosa techumbre con vigas de álamo pintadas para protegerlas y bajo este techo se cobija un cuadro del Cristo del Paño de Moclín.

Melegís

Antigua fuente de la Alcuilla en la calle La Redonda. Recientemente ha sido transformada en una nueva fuente y desplazada de su lugar original. 



















La tercera fuente se encuentra ubicada en el camino que lleva a Murchas. Al lado se ha construido un muro de piedra adornado con ruedas de molino.

Melegís

Fachada y portada del antiguo molino de Las Eras que ahora se encuentra en restauración. Era un molino de sangre, es decir, que el molino se mueve por tracción animal con la finalidad de moler o triturar.

Melegis

En Las Eras de Melegís, llamada así esta zona porque ese fue el uso que se le dio en otra época, hay una plaza dedicada al Corazón de Jesús. En el centro se eleva una pilastra que soporta la imagen religiosa. A media altura de la pilastra hay una pequeña hornacina que alberga una imagen de San Antonio.

Melegís
En la imagen de abajo quiero resaltar dos cosas: En el lado izquierdo, las casas corresponden a la calle Larga y en la pared se puede ver una contraventana en arco que dentro guarda una estampa de la Santísima Trinidad. En el lado derecho, la fachada corresponde a la calle Alamillo en la que hay una placa dedicada al juez Manuel Contreras Molina, municipal de Melegís a principios del siglo XIX.

Melegís
Fábrica de jabón Nuestra Señora de la Fe


A principios del siglo XX, en Melegís hubo una fábrica de jabón que perteneció a la familia Contreras. Coincidiendo con la construcción de la carretera comarcal, surgieron pequeñas industrias que se verían favorecidas con la novedosa vía de comunicación; antes se llegaba a estos pueblos por un camino de herradura.

Melegís
En los años 50 del siglo XX la fábrica se trasladó al otro lado de la carretera, justo enfrente de la original. En la actualidad está cerrada y ambas casas son viviendas privadas.

Melegís
Mirador de Las Alvinillas

En la salida del pueblo, en dirección hacia Restábal, en 2005 se construyó un mirador desde el que se puede contemplar una parte del valle: Restábal, Pinos del Valle y la presa de Beznar, resguardados al abrigo de las sierras que configuran este hermoso lugar. 

Melegís
Pero no es un simple mirador, además tiene como tema “la emigración” para rendir homenaje a todas las personas que a partir de los años sesenta marcharon a Francia, Alemania, Suiza… Está decorado con diferentes esculturas relacionadas con las vivencias que todas estas personas tuvieron en esos meses que pasaban fuera del hogar.


En las pilastras de la imagen de abajo hay una cafetera y una lámpara.

Melegís
La autora de estas obras, Elena, es una escultora natural de Zaragoza que estudió Bellas Artes en Granada. Los elementos más llamativos son los diferentes tipos de sillones que representan el mobiliario de la sala de estar de una casa. Colocados en el mirador invitan a sentarse cómodamente y disfrutar del bonito paisaje que este lugar ofrece.

Melegís


Cruz de Piedra de Melegís

La cruz se encuentra ubicada en la calle Piedra de Melegís, antiguo camino de herradura que llevaba y lleva a Restábal.

Melegís
En el estado en que se encuentra la cruz, gastada por la erosión de los siglos que le han pasado, podría representar cualquier otra imagen. La información que se tiene es que podría tratarse de una "cruz de término" del siglo XVI. Era costumbre en esta época levantar este tipo de monumentos en las entradas y salidas de las poblaciones con la finalidad de dar testimonio cristiano. De igual manera también se construyeron para conmemorar fechas y acontecimientos importantes.

MelegísEl material que se empleó para su construcción es un tipo de piedra llamada calcarenita amarilla. Se calcula que pudo llegar a medir alrededor de tres metros, en cambio no se ha podido verificar si llevaba un Cristo crucificado en relieve.

MelegísTambién es posible que la cruz fuera una estación de viacrucis, como la cruz que hay frente a la iglesia. De esta última solo se conservan los tres peldaños y la base, mientras que ahora presenta una cruz de chapa imitando la madera aunque se piensa que la cruz original también pudo ser de piedra.


En el muro que hay cerca de la cruz de la calle  Piedra hay un mural de cerámica granadina que cuenta su origen.

Melegís

REFERENCIAS:
1.- Los habices de las iglesias del Valle de Lecrín. Historia y Arqueología. Tomo I. Lorenzo Luis Padilla Mellado
2.- La arquitectura religiosa granadina en la crisis del renacimiento (1560/1650). José Manuel Gómez-Moreno Galera
3.- Habices de la alquería de Melegís del valle de Lecrín (Granada) en 1502. Manuel Espinar Moreno
4.- Apuntes de Historia del Valle de Lecrín (I). Valdelecrín. Jorge Alonso García
5.- Revisión bibliográfica para el estudio del patrimonio histórico artístico en el Valle de Lecrín (granada) Siglos XIII al XV. María Aurora Molina Fajardo. Curso 2006-2007.
6.- Libros de Apeo y habices de las diferentes poblaciones del Valle de Lecrín.
7.- Municipio de El Valle